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Santiago Matías vuelve a romper el tablero: del dominio de la comunicación al reto de transformar la política dominicana

El creador del imperio Alofoke da pasos firmes hacia un terreno dominado durante décadas por las estructuras tradicionales. La gran pregunta comienza a instalarse: ¿podrá cambiar las reglas de la política dominicana como lo hizo con la comunicación?

SANTO DOMINGO.– Durante años, Santiago Matías fue visto por muchos simplemente como una figura vinculada a la música urbana y al entretenimiento digital. El tiempo terminó demostrando que su proyecto iba mucho más allá.

Desde sus primeros pasos hasta la construcción de uno de los conglomerados de comunicación de mayor alcance de la República Dominicana, Matías convirtió a Alofoke en una marca capaz de generar conversación nacional, conectar con la diáspora y colocar producciones dominicanas frente a audiencias de millones de personas.

Ahora pretende trasladar esa capacidad de conexión, construcción de comunidad y ruptura de esquemas a un escenario mucho más complejo: la política dominicana.

Matías anunció recientemente el depósito formal ante la Junta Central Electoral de la solicitud de reconocimiento de su organización política Dominicanos Primero, iniciando el proceso institucional que deberá completar para obtener reconocimiento como partido político. El proyecto apunta hacia el escenario electoral de 2028.

La decisión podría representar mucho más que el nacimiento de otra organización política.

Podría significar la llegada al tablero electoral de una figura construida fuera de las estructuras tradicionales.

De comenzar desde cero a modificar el modelo de comunicación

Para entender por qué la entrada de Santiago Matías a la política genera atención hay que mirar primero lo ocurrido en la comunicación.

Su crecimiento no comenzó respaldado por uno de los grandes grupos tradicionales del país. Alofoke fue evolucionando desde una plataforma vinculada al movimiento urbano hasta convertirse en un ecosistema de radio, entretenimiento, noticias, streaming y producción audiovisual.

Forbes República Dominicana destacó a Matías entre sus creativos y describió cómo Alofoke Media Group logró desarrollar producciones digitales capaces de reunir audiencias masivas. Para finales de 2025, el canal principal Alofoke Radio Show superaba los ocho millones de suscriptores y proyectos como La Casa de Alofoke habían logrado conectar simultáneamente a alrededor de dos millones de personas.

El crecimiento continuó.

Durante 2026, proyectos del grupo volvieron a registrar transmisiones con más de un millón de usuarios conectados simultáneamente, demostrando que su capacidad de convocatoria no se limita únicamente al mercado dominicano.

Ese historial convierte su incursión política en un fenómeno que difícilmente puede analizarse como el lanzamiento convencional de un nuevo partido.

Santiago Matías entra donde el sistema parecía reservado para los políticos

La política dominicana ha estado históricamente dominada por organizaciones con décadas de estructura territorial, dirigentes tradicionales y maquinarias electorales construidas durante generaciones.

Matías propone otro camino.

Dominicanos Primero se presenta como una organización ciudadana rumbo a 2028 y ha promovido un modelo que plantea financiar su proyecto mediante aportes ciudadanos, acompañado de un discurso que cuestiona los intereses y prácticas tradicionales de la política dominicana.

Es precisamente ahí donde comienza el verdadero desafío.

Santiago Matías ha demostrado que entiende algo fundamental de la sociedad contemporánea: la atención es poder.

Construyó audiencias antes de construir estudios. Creó comunidades antes de tener grandes estructuras. Transformó conversaciones digitales en productos comerciales y convirtió contenidos producidos desde República Dominicana en acontecimientos seguidos internacionalmente.

Pero conseguir millones de reproducciones y ganar unas elecciones son desafíos completamente diferentes.

La política exige estructura territorial, dirigentes, propuestas, credibilidad institucional, equipos técnicos y, finalmente, votos.

¿Puede convertir seguidores en electores?

Esa posiblemente sea una de las preguntas políticas más interesantes camino a 2028.

Una medición difundida recientemente por medios dominicanos colocó a Santiago Matías con un 3.6 % en intención partidaria, detrás del PRM, Fuerza del Pueblo y PLD, incluso cuando Dominicanos Primero todavía atraviesa su proceso de constitución. Sin embargo, la medición también registró un elevado porcentaje de personas que no definieron preferencia, por lo que estos números deben interpretarse como una fotografía temprana y no como una proyección definitiva de las elecciones.

Lo verdaderamente relevante es que su nombre ya comenzó a entrar en conversaciones donde anteriormente predominaban dirigentes provenientes exclusivamente de los partidos tradicionales.

Y Matías parece dispuesto a profundizar ese choque.

Al anunciar formalmente su proyecto aseguró que quienes consideraban su incursión política simplemente una estrategia mediática debían prepararse porque el movimiento continuaría avanzando.

De fenómeno comunicacional a posible fenómeno político

Sería prematuro presentar hoy a Santiago Matías como el próximo gran líder electoral de República Dominicana.

Pero también sería un error político ignorar lo que representa.

Su principal activo posiblemente no sea únicamente la cantidad de seguidores que posee, sino haber demostrado durante años que sabe interpretar determinados sectores de la sociedad, identificar nuevas formas de consumo y convertir comunidades digitales en movimientos de enorme alcance.

Eso mismo ocurrió cuando muchos subestimaron inicialmente el crecimiento de Alofoke.

Primero fue una página.

Después un programa.

Luego una emisora.

Más adelante un conglomerado multimedia.

Finalmente, producciones dominicanas capaces de competir por la atención de millones de personas dentro y fuera del país.

Ahora comienza otra historia.

Esta vez no se trata de conquistar audiencia.

Se trata de conquistar confianza política.

Santiago Matías está intentando entrar a uno de los espacios más difíciles de transformar en República Dominicana y hacerlo utilizando una fórmula que ya le funcionó en la comunicación: comenzar desde cero, desafiar los modelos existentes y conectar directamente con una generación que consume, piensa y participa de manera diferente.

La interrogante queda abierta camino a 2028:

¿Podrá Santiago Matías cambiar las reglas de la política dominicana como cambió las reglas de la comunicación?

El tiempo y, finalmente, los electores tendrán la respuesta.

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